UNA NUEVA INTERACCIÓN ENTRE LITERATURA Y DIBUJO EN LA BIBLIOTECA REGIONAL DE MURCIA

marzo 30, 2019

Redactada por José Cuenca, voluntario de la Fundación Cattell Psicólogos

Fotografías realizadas por Belén Ruiz, participante del Taller de Literatura

 

El pasado día 22 de Marzo los participantes del Taller de Dibujo visitaron la Biblioteca Regional, lugar donde venimos desarrollando el Taller de Literatura Inclusiva incluido dentro del Programa de Talleres Soycomotu®, desde sus inicios, y de eso hace ya 4 años.

Soy voluntario de la Fundación Cattell Psicólogos y durante los últimos dos años he colaborado con Mikel, el monitor del Taller de Literatura, en el desarrollo del mismo, dando en este curso un paso al frente y encargarme de resumir lo acontecido en cada sesión de taller y mantener informados a los participantes sobre la evolución del mismo.

La interacción de la que a continuación os hablaré comenzaba el pasado viernes 22 de Marzo, a las 18.00 h, hora y día en el que venimos desarrollando el taller de forma habitual; y Mikel, previamente, me había pedido que llegara un poco antes para ayudarle a preparar la sala, ya que, como todos sabíamos, teníamos una visita especial: ¡Nos visitaban los compañeros del taller de dibujo!.

Al llegar a la biblioteca, en la entrada, me encontré con alguno de mis compañeros de literatura, sentados en las escaleras, y me dio mucho gusto verlos. Me acerqué y los saludé, aunque me sentí algo más cohibido que en otras ocasiones.

En este punto he de admitir que, a veces, no sé si tengo que abrazar, besar o decidirme por un simple “buenas”, para no complicarme demasiado.

Una vez en la sala, los compañeros fueron llegando poco a poco. Yo, para la ocasión, me había puesto mi camiseta de la Fundación. Me sentía importante, aunque, a la par, con cierta responsabilidad.

¡Y llegó el momento!, ¡ya estábamos todos dentro de la sala!.

Recuerdo que comenzamos con las presentaciones. En ese tramo de la interacción estaba muy atento a lo que decían los demás. Cada persona presentaba al que tenía al lado, tras una conversación previa entre ellos dos para conocer sus gustos y alguna que otra anécdota. Me sentía tranquilo, en mi sitio, hasta que me tocó el turno de hablar. No me gustó la forma en la que me expresé; ¡Esperaba más de mí!. Tal vez me había imaginado haciendo un discurso memorable en el que todos pudieran aplaudirme, pero no cubrí mis expectativas. Creo que me exijo demasiado y traté de apelar a mi Humildad.

Tras el turno de presentaciones, estuvimos viendo una proyección de una secuencia de cuadros acompañados de poesías escogidas que fuimos descubriendo. Los compañeros de literatura fuimos recitando las poesías y los monitores explicaron los motivos de la selección. A mí me tocó leer una de ellas.

Empecé la lectura muy bien, emocionado y decidido, y me sentí satisfecho. La lectura me resultó más larga de lo previsto y me fui poniendo cada vez más nervioso pensando en que mis compañeros estarían percibiendo mi inseguridad.

En definitiva, he de admitir que no me quedé contento con mi intervención. ¡De nuevo surgía la exigencia para conmigo mismo!. Y me vi nuevamente apelando a la antes mencionada “humildad”, imprescindible en estos casos.

Llegados a este punto, dos señoritas muy finas llamadas “Inseguridad” e “Inferioridad”, llamaron a mi puerta. Yo, un poco torpe, les abrí. Y de forma sutil se instalaron en mi cuerpo y en mi mente, convirtiéndome en una marioneta que se movía a su merced y voluntad. ¡Menos mal que quedaba poco tiempo para terminar la sesión!. A estas dos señoritas tan solo les quedaban 25 minutos para desarrollar todo su repertorio.

Me dejaron paralizado. Con ellas “delante” quise escribir, pero no pude; quise levantarme y ver los dibujos del resto de compañeros, pero me resultó imposible; quise ir al aseo, pero… ¡Estaba completamente hipnotizado!.

Al terminar la clase algunos compañeros se acercaron para compartir cómo nos había ido la tarde. Estuvimos hablando un rato, y pude percibir que las “señoritas” se habían marchado. ¡Todo había sido un espejismo!. Me quedé algo extrañado y confundido.

Al final, hablando con Mikel, no supe siquiera expresarle cómo me había sentido durante la interacción ni si me había gustado o no.

Debido a éstas y otras experiencias como esta he podido darme cuenta del sufrimiento al que conducen algunos de nuestros pensamientos, ya sea por situaciones o experiencias pasadas, porque pensemos que somos menos que los demás, o porque creamos que nuestras dificultades no se pueden superar.

Como podéis ver yo estoy todavía en proceso de superar éstas dificultades, aprendiendo a estar mejor con la gente, a compartir cosas con los demás, a expresarme y a conocerme mejor.

Antes de terminar, me gustaría destacar dos cosas. En primer lugar, resaltaría la importancia que tienen los demás en nosotros, ya que pienso que sin ellos no somos nadie. Y en segundo lugar, destacaría el mal hábito que yo defino como del “auto-machaque”, y me explico. Consistiría en irte a casa repitiéndote a ti mismo que no vales para nada, que no has aportado nada a los demás y que no has sido ni siquiera capaz de dar tu opinión sobre nada, entre otras lindezas.

Frente a este hábito que tanto daño nos puede hacer a algunos de nosotros, y si resulta que ése es tu caso, te pediría, por favor, que no le hicieras caso, ya que todos esos pensamientos que nos vienen se esfumaran si somos capaces de ignorarlos; ¡Te dejarán libre!, aunque no lo creas.

Si lo consigues, aunque sólo sea por una vez, esa victoria te hará más fuerte para afrontar cualquier nueva situación con la que te encuentres.

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Todos los comentarios (4)
  • Josefina
    marzo 31, 2019 at 10:04 am

    Muy bien redactado José. Has expresado con claridad y mucha sensibilidad tus emociones de aquel día. La percepción que tengo de ti en nuestro taller sobre ti es muy buena. Te veo cada vez con más confianza y seguro de ti mismo. Entiendo que dentro de nosotros a veces surge una vocecita que nos impulsa a la autoexigencia, al perfeccionismo y a la comparación y yo también la he escuchado más de una vez. Cuando me acepto tal y como soy me siento mejor. Ahora mi interés es progresar en el taller literario. Me gusta escribir y quiero hacerlo mejor. Tus cuentos son muy originales y tienen sentido del humor. Sigue en esa línea que lo estás haciendo bien. Un aplauso grande compañero.

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  • Nieves Martínez
    abril 05, 2019 at 9:47 pm

    Enhorabuena, Jose por tu texto y, sobre todo, por tu actitud de entrega e implicación en todas las actividades en las que como voluntario participas dentro de la Fundación. Un fuerte abrazo

    Responder

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