TALLER DE COCINA, CREATIVIDAD E INTELIGENCIA GASTRONÓMICA. PRESENTACIÓN

marzo 15, 2015

Presentación del Taller de Cocina, Creatividad e Inteligencia Gastronómica. Recetas que no queman
Fundación Cattell Psicólogos

Taller Cocina SalvadorR¡Hola a todos! Me gustaría presentar el Taller de Cocina, Creatividad e Inteligencia de la Fundación Cattell Psicólogos de una forma diferente, a través del modelo de las charlas TED, protagonizadas por miles de ponentes que transmiten ideas novedosas e inspiradoras en todo el mundo. Si leéis cualquier manual sobre cómo preparar una de estas charlas, lo primero que encontraréis es que el orador debe evitar en todo momento hablar sobre sí mismo. Recientemente, mi psicoterapeuta me mostró unos tests de personalidad donde se descubre que mi personalidad es bastante narcisista, en concreto un 7 sobre 10. Por esta razón transgrediré la primera recomendación recomendación y comenzaré esta exposición hablando sobre mí mismo. Para ello os daré tres datos:

  1. Hasta el año 2004 mi bagaje como cocinero amateur se limitaba a cocinar unos lomos a la plancha en el piso de estudiantes que compartía en Murcia y dos tortillas desastrosas en Irlanda y Alemania en dos intercambios de verano.
  2. Durante el curso 2005-2006, mi primer año en Braunschweig, ciudad alemana de nombre impronunciable, comí todas las noches, salvo excepciones que se pueden contar con los dedos de una mano, una ‘monocena’ compuesta de un panecillo con tomate rallado, embutido, una ensalada de lechuga Iceberg y maíz de lata y un yogur, siempre de la misma marca y el mismo sabor, fresa.
  3. El año pasado cociné por cuarta vez consecutiva la cena de fin de año para quince personas. Anoche, sin ir más lejos, preparé para cenar una crema de brócoli con queso azul y varias cosas más.

La diferencia entre los dos primeros puntos y el tercero es una historia de cambio personal. Una historia donde la cocina, la comida, la gastronomía, juegan un papel inspirador y fundamental. Si yo lo hice, cualquiera puede hacerlo. Mirad, como yo, existen muchos jóvenes que no saben en qué ocupar sus tardes; jóvenes con diferentes problemas, cada persona los tiene, que no encuentran un sentido a su vida o que, sintiéndose solos, anhelan un espacio donde compartir, cooperar y dar rienda suelta a sus inquietudes creativas; muchos jóvenes con los que nos tropezamos cada día, en las campaña #soycomotú, en la parada del autobús o en la cola del McDonalds. Es de ahí, desde donde brota nuestra idea. La idea de impartir un conjunto de talleres donde la gente joven, con y sin problemas de salud mental, pueda tener un espacio donde compartir una pasión común. Un lugar donde multiplicar viralmente el amor por las artes y la cocina también lo es. Un lugar donde nuestro eslogan, #soycomotú, cobre sentido. Existen algunos estudios que indican que la mejor manera de luchar contra el estigma de los problemas psicológicos y la enfermedad mental es realizar actividades donde participen personas que no padezcan problemas psicológicos con otras que sí los padezcan. En nuestro curso, esa línea va a ser muy difusa, empezando por el hecho de que ya el profesor reconoce ser un poco narcisista y muy neurótico. Es así como surge el Taller que hoy os quiero presentar.

Bajo el título “Taller de Cultura, Creatividad e Inteligencia gastronómica”, haremos un viaje gastronómico, a través de diferentes países y también a través de nosotros mismos. Viajaremos de Japón a Suecia y de México a Perú; iremos del Sushi a los arenques, del ceviche al guacamole y mucho más allá. Con el formato que vamos a utilizar queremos huir de la clase magistral. Nuestra idea es un formato circular. Se me ocurrió el otro día mientras daba un paseo y pasé por un colegio. En la cerca del recinto encontré escrito un mensaje que llamó mi atención poderosamente: “Para educar a un niño, hace falta toda la tribu”. Pues bien, el formato que queremos utilizar es ese formato de tribu osmótica o de intercambio, si me permitís el término. Un formato igualitario donde todos aprenderemos de todos. En el que cada uno buscará y propondrá recetas, donde cada uno será libre de traer productos y darlos a probar a toda la clase. Un formato donde disfrutar, conocerse, socializar, aprender, comer y cocinar serán los ingredientes clave.

Un itinerario abierto donde los alumnos serán los que decidan el camino y donde, entre otras cosas, podrán tener cabida ideas tan sugerentes como dar una vuelta por el mercado, preparar una cena íntima para dos o celebrar una barbacoa de cumpleaños para treinta. Un itinerario donde también aprenderemos a decorar una mesa con estilo y, si alguien lo pide, que es algo que se oye mucho, os daremos unas indicaciones para sobrevivir a una comida en casa de la suegra. Aunque claro esa clase no la podré dar yo porque aún no tengo suegra, jeje…

Aprenderemos que la cocina es geografía, la cocina es historia (patata), la cocina es ciencia, la cocina es cultura, la cocina son matemáticas. La cocina es eso, y mucho más, la cocina es un medio para compartir y sacar todo aquello que nos une, en lugar de centrarnos en aquello que nos separa; Todos hemos crecido alrededor de una mesa, todos tenemos en la memoria el sabor de la comida de nuestra madre o padre, de nuestra abuela, de nuestra tía…Así, con la excusa de cocinar, nos iremos descubriendo y viendo al fin y al cabo que, al igual que un plato es mucho más que comida, la persona es mucho más que sus problemas o sus circunstancias. Descubriremos que la cocina, la comida, la cooperación es un arma cargada de futuro como diría el Chef Antonio Gras, y cargada de presente, añado yo.
Y todo ello lo haremos a través de recetas frías, de recetas que no queman, como reza nuestro eslogan. Pero el no queman es en el sentido más estrictamente térmico del término. Porque los alumnos que participan en nuestro taller están comprobando que en todo lo que estamos preparando está contenido el fuego de la alegría, de la pasión y del entusiasmo.
A menudo, cuando hablo con mi tía y le cuento lo que cocino, su reacción siempre es la misma: ”Ya tienes ganas de estar metido en la cocina” o “Yo eso no lo hago así, tan elaborado porque, para hacerlo así, ¿qué precio le tendría que poner a mi trabajo?”. Mi tía es un claro ejemplo de alguien que ha perdido la pasión, aunque bien es cierto que un día la tuvo. Mi tía cocinaba ya a principios de los 80 champiñones, un ingrediente común en Francia en aquella época, pero exótico aquí. También hacía una empanada de pimiento que, aquellos que una vez la probamos nunca podremos olvidar.
Cuando escucho a mi tía preguntarse retóricamente sobre el precio de su trabajo en la cocina, a menudo pienso en las dos citas que he elegido para ilustrar el proyecto de taller:

“No se puede cocinar bien si no se pone en ello el corazón, dado que, por encima de todo se trata de que reinen en torno a la mesa sentimientos de amistad y de fraternidad”
Fernand Point
“El cocinero no es una persona aislada, que vive y trabaja sólo para dar de comer a sus huéspedes. Un cocinero se convierte en artista cuando tiene cosas que decir a través de sus platos, como un pintor en un cuadro”
Joan Miró

Si tenemos en cuenta estas dos citas, le diría a mi tía que no se le puede poner precio al trabajo, al esfuerzo, al amor y al cariño que uno pone cuando cocina para alguien, cuando cocina pensando en alguien ya que eso es algo que, para mí, no tiene precio. Si logro trasmitir esa idea en nuestro taller, seré un hombre feliz porque habré depositado una valiosa semilla en mis alumnos. Esta es la razón por la que os pido que sigáis el blog de la Fundación Cattell Psicólogos, que acabamos de lanzar. Es una gran oportunidad la que tenéis de seguir, a través de nuestras entradas, este apasionante viaje gastronómico y personal. Porque, y ya para terminar, la cocina, para mí, también es Rock and Roll y felicidad. ¿Sabéis cuál es mi idea de la felicidad? Cocinar en mi cocina con la música de, por ejemplo, Franz Ferdinand para la gente a la que aprecio. Ese es el poder de la comida y es lo que quiero transmitir en el taller. Un buen amigo decía hace poco aquello de que en la luna también hay hierba. Pues vivamos con la ilusión de que esa hierba sabe a albahaca e imaginémonos el sabor de albahaca como motor para seguir pensando que, también en la cocina….¡#soycomotú!

Soy Salvador Navarro Navarro, voluntario de la Fundación Cattell Psicólogos y cocinero amateur.

Verónicas

Lugar de realización: Aula Gastronómica. Mercado de Verónicas. Murcia

Taller: Todos los viernes de 6 a 8 de la tarde.

 

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