CAPERUCITA SE ESPABILA Y YA NO SE FÍA

julio 16, 2016

Por Mercedes Soria Abril
Participante del Taller de Literatura y Escritura Creativa
Fundación Cattell Psicólogos

Presenta Mikel Quetglas, monitor del taller:

Durante las últimas sesiones del curso que acabamos de finalizar, en el Taller de Lectura y Escritura Creativa desarrollamos una nueva actividad. La hemos llamado Cuéntame un cuento, y consiste en seleccionar una de las cuatro imágenes que proponemos cada semana y crear, en base a ella, un cuento original que compartimos con el resto de compañeros en la siguiente sesión.

 

Nuestra compañera Mercedes eligió para dejar volar su imaginación, una imagen en la que aparece Caperucita y el Lobo Feroz.

¡Esperamos que os guste este bonito cuento!

 

Caperucita y el Lobo FerozCaperucita y Lobo se reencontraron en una época en la que Lobo se había hartado de ser un personaje astuto con quien no debía de serlo para aprovecharse de ellos. Para Caperucita tampoco habían pasado los años pero no perdía -porque ella no quería y se lo proponía– no quería perder la frescura, espontaneidad y dulzura que caracteriza a un niño. Cuando Caperucita se hizo mayor, tenía los ojos más grandes y ya acumuló muchas más experiencias encontrándose con otro tipo de animalitos malos que querían no sólo quedarse su cestita, comerse a su abuelita sino también a ella… Fue aprendiendo con el tiempo. Sus ojos se habían vuelto más viejecitos pero todavía no perdía la sonrisa, la vivacidad y alegría que da encontrarse con un buen amigo. Pero Caperucita ya sabía que Lobo la había engañado anteriormente, que no era de fiar y ya estaba preparada. Esta vez se lo encontró cuando ella ya no tenía miedo de nada y sacó su cestita para comer. Y… como si oyera llover.

Caperucita: ¡Oh, hace un día triste, oscuro , pero como siempre intentaré darle luz y color en mi rinconcito! Voy a meditar ,y a hacer mi yoga para respirar. Un momento quién viene por aquí… el Lobo del traje gris, sigue igual de fino, seco  y delgado que un tallarín.

Lobo había tenido un mal día pero, de repente, en ese mundo gris y de sombras, vio mucha luz y quiso saber de dónde venía…

Lobo: ¡Vaya, Caperucita! ¿Todavía sigues viva? ¿No me reconoces? Soy el Lobo. ¿Te daba por desaparecida? ¿A dónde vas Caperucita? ¿Estás perdida Caperucita? ¿Sabes ya tu camino Caperucita? ¿Te has encontrado a ti misma Caperucita? Caperucita… ¡qué ojos más grandes tienes! ¿Porqué me miras tan fijamente?

Caperucita: ¡Para verte mejor! Jajaja. ¿Lobo y tú que tal? ¿Te encontraste a ti mismo? En ese mundo gris de fieras, de apariencias, artimañas e hipocresía. ¡Ay Lobo! Ya me pillas más vieja y más pelleja J. Lobo ya sé como eres, ya no me sorprendes, no empieces con tus astucias. Si no has cambiado sé que puedes ser tan lobo que te hubieses comido a mi abuelita, a mi cestita y a mí misma. Vas a tener suerte, en verdad no debería compartir contigo ni una tortita que me han hecho mis tías con queso, chilli, nepalitos y guacamole… pero, ¡qué le vamos a hacer! Si a pesar de todo eres un ser vivo aunque… Lobo, respóndeme a esta pregunta: tú que eres tan inteligente… y te has encontrado a ti mismo ya viejo y solo cuando me has visto de frente, ¿no es verdad que al enemigo y al rival no se le da ni agua? Cuéntame lobo, ¿cómo te convertiste en un lobo? Con todo lo que comes por ahí deberías estar más gordo. ¿O es que también a ti te ha afectado la crisis y ya no tienes a quién engañar…? ¡Ay  Lobo! ¡Cuánto me enseñaste! Ahora esta vez sí que no me acompañas a casa de mis tías ni a la de mi papá ni a la de mi mamá ni a casa de mi hermano. ¡Vamos que a ningún lado, ni a tomar un helado! Me explicó ahora con más claridad verdad -Caperucita YA NO SE FÍA. Y es asertiva-.

Lobo: Caperucita, debes pensar dos veces antes de hablar. Ya te lo dije una vez.

Caperucita: Ya lo sé Lobo, recuerda que yo no puedo pensar dos ni tres veces para mentir como tú. No soy gris como tú, mi capa es mágica y  protege mi espíritu  infantil y alegre, soy transparente por eso llevo mi Caperucita Roja para que me vean bien por el camino: pasión, vida y color. Como un niño. Aunque debería ir como tú, para que no me viesen las fieras: sin chaleco, de negro o gris para pasar desapercibido en un mundo de sombras y astucias. Bueno aunque ahora me he teñido el pelo negro azabache como mi bisabuela. Lobo, ¿no querrás robarme mi bici que es muy chula? ¿Te sorprende que haya sobrevivido sola en un bosque lleno de lobos más jóvenes y de culebras? ¡Uff! Pero bueno Lobo, tú me enseñaste que los traidores existen hasta cuando quiero hacer un cuento de la realidad.

Lobo: Caperucita, debes pensar dos veces antes de hablar. Ya te lo dije una vez.

Caperucita: Lobo, te estás haciendo viejo y me repites lo mismo: que piense dos veces antes de hablar… jajaja. ¿Por qué te preocupa tanto si no eres mi padre? Algo escondes Lobo.

Lobo: Caperucita, debes pensar dos veces antes de hablar.

Caperucita: Sí, y tú antes de traicionar. Bueno Lobo, no pienso discutir contigo ni informarte para tus cotilleos. Esto no es un debate político, ni una mesa sectorial, ni el Sálvame. Te equivocas de lugar. Es un picnic al aire libre. Déjame ya en paz. Estaba yo aquí tan a gustico y me sale el Lobico. Lobo, ¡estás más viejico! ¿Qué te trae por este caminico?

Lobo: Caperucita, veo que te has espabilado, que ya no te puedo engañar. No necesitas de mi ayuda para ir a casa de tu abuelita. Veo que vas sola a todas partes con tu cestita de huevos  independiente como iba tú bisabuela por la huerta. Veo que ya ni te doy miedo, ni te impresiono, ni hablas inocente como antes. ¿Será verdad que me estoy haciendo viejo? ¿Seré un lobo viejo? Caperucita, por qué estás tan callada, suspicaz y me miras con esos ojos tan abiertos y tan grandes.

Caperucita: para verte mejor, Lobo. Jajaja. Me he dejado las gafas de estudiar en casa. Yo también me estoy haciendo mayor. Me sugeriste que pensase antes de hablar, ¿verdad? Lobo, no te entiendo. Si hablo porque hablo, y si no hablo porque no hablo.

Lobo: ¿Cómo has sido capaz con lo ingenua y lo inocentona que eras de sobrevivir sin mi ayuda y sin consultarme tus dudas?

Caperucita: ¿Y tú, por qué te paras a preguntar? Lobo no finjas que te paras a hablar como si fueras un buen amigo de fiar con un corazón grandote que está dispuesto a cargar con todo mi equipaje. Lobo, ya conozco tu pelaje.:). Ya no soy tu Caperucita de antes.

Lobo: Llevas razón Caperucita. Lo cierto es que me vienes como anillo al dedo. Mi bici ha tenido un pinchazo y tengo una lesión en la pierna. Tampoco me he puesto el chaleco y encima tengo hambre. No tengo la cena hecha, ¡¡AHÚ!! Y no llevo tarjeta, ni móvil, ni tableta ¡¡AHÚ!! Ni dinero suelto ni para una cerveza, ¡¡AHÚ!! No quiero más multas de tráfico… en el centro no me escapo. Es por eso por lo que he echado por la secundaria. Además, me preguntaba , ¿qué sería de tu vida? ¿Qué historias tienes que contarme Caperucita?

Caperucita: Jajaja, no te digo yo. Luego se ríen porque voy con mi cestita repleta de mis huevos a todas partes. Siempre llevo mi kit de supervivencia sin tableta… ¡ay Lobo! ¿Dónde he oído esto antes? Que aunque seas más viejo, las artimañas no desaparecen. El zorro también pierde pelo pero no las mañas. Eres un estratega, como me dijo mi abuela. ¡Ay Lobo! Con lo guapo que podrías ser sino fueras tan malo y tan astuto. Lobo tú siempre tan orgulloso y tan chulo. No hace falta dar miedo y engañar para ser fuerte, para ser un superviviente. ¿Cuando lo vas a aprender, Lobo? Mira, como en el fondo soy más buena que tú y lo sabes, vamos a hacer un trato, sobre todo pensando en ti, que te gusta tanto negociar J. Pienso antes de hablar y tú sólo piensas para engañar con el fin de hacer el mal y aprovecharte de los demás.

Caperucita se había percatado hacía tiempo de que en su camino había muchos lobos, pero ningún lobo le enseñó tanto como el primero que se encontró cuando decidió salir sola con su cestita por el bosque.

Lobo siempre había vivido a base de picaresca. Como todos sabemos engañó a Caperucita llegando a poner en riesgo su vida. Todos recordaréis que Caperucita, cuando era más jovencita, confió mucho en Lobo porque parecía bueno y servicial. Pero se dio cuenta muy tarde de que era un lobo mentiroso. Como Caperucita en el fondo era positiva, no perdía su sonrisa. De sus errores aprendía lecciones. Siempre le agradeció a Lobo que fuera así porque, de esa manera, ya distinguía a un lobo bueno y verdadero de un lobo falso y mentiroso.

Leave a reply
ESTRATEGIAS EFICACES DE LUCHA CONTRA EL ESTIGMA EN ONDA REGIONALLA ASOCIACIÓN DE REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL ISOL VISITA LA FUNDACIÓN
Todos los comentarios (8)
  • Carlos
    julio 17, 2016 at 9:55 am

    Gracias Mercedes por esta vuelta de hoja y esta interpretación tan personal al cuento de Caperucita Roja. Ha quedado genial. Enhorabuena.

    Responder
  • Nieves Martínez Hidalgo
    julio 17, 2016 at 4:25 pm

    Enhorabuena, Mercedes. Me alegra que estos encuentros literarios estén dando tan buenos frutos. Gracias de corazón.

    Responder
  • mikel
    julio 17, 2016 at 6:32 pm

    ¡Bravo Mercedes por tu originalidad en la re-interpretación del encuentro entre caperucita y el lobo tantas veces relatado! Me ha encantado. Un beso.

    Responder
  • Esperanza
    julio 17, 2016 at 11:14 pm

    Gracias Mercedes por este cuento tan sabio e inteligente: toda una experiencia de vida. Un abrazo.

    Responder
  • Belen
    julio 18, 2016 at 5:38 am

    Gracias Mercedes! Me encanta esta version de caperucita y el lobo. Tan real, positiva e inteligente. Felicidades!

    Responder

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

css.php